Cultivo de marihuana: Cómo seleccionar una buena madre.

Empezando la casa por el tejado, hace unos meses hicimos el post sobre cómo mantener una planta madre de marihuana así que nos faltaba hablar del paso anterior, el importante, la selección. Vamos con ello.

Necesitaremos un cultivo de interior, en realidad dos espacios de cultivo, uno completo  para la selección y cultivo de las semillas de marihuana (el que utilizas para cultivar normalmente) y otro que puede ser más sencillo con luz de bajo consumo para enraizar los esquejes que sacamos de ellas. Para evitar contaminación lumínicia es importante que estén completamente separados ya que tendrán fotoperiodos diferentes.

Empezamos plantando las semillas. ¿Cuántas? Tantas como te permita tu economía y el espacio de cultivo. Para que me entendáis es como un casting así que cuantas más semillas plantemos de la misma variedad más probabilidades tendremos de encontrar una genética excelente. Normalmente suelo plantar entre 20 y 25 semillas de la misma variedad para asegurarme que la madre que elijo es la mejor.

Se ponen a crecer las plantas en el indoor durante unas 4-6 semanas, dependerá del ritmo de crecimiento de la variedad. Justo antes de cambiar el fotoperíodo a floración cortaremos un par de ramas de cada planta. Suelo cortar las dos ramas de más abajo que casi no producen y así además no me molestan para regar.

Si hay alguna planta que muestra un crecimiento débil, desgarbado o con malformaciones se desecha, de estas plantas no se sacan esquejes ya que solo queremos madres fuertes y vigorosas.

Necesitaremos como mínimo un par de esquejes de cada planta así que busca un sistema para marcarlos y poder identificar de qué planta vienen, por ejemplo puedes numerar las plantas del 1 al 20 y ponerle ese mismo número a cada esqueje que saques de esa planta (Madre 1 y sus esquejes 1-1 y 1-2).

Los esquejes se ponen a enraizar dentro del invernadero o esquejera en el espacio que tienes con la luz de bajo consumo. Necesitan un fotoperíodo de 18h de luz/6h de oscuridad así que no los puedes poner junto con las plantas que, recuerda, van a empezar a florecer y por lo tanto están con un fotoperíodo de 12h de luz/12h de oscuridad.

Una vez puestos los esquejes o clones a enraizar, el cultivo sigue con las 20 plantas que están floreciendo. Observaremos si alguna planta florece mal, si muestra flores macho, se estira demasiado o no nos gusta por otra razón y descartaremos ya los esquejes de esas plantas. Así nos iremos quedando sólo con los esquejes de las plantas con potencial para ser una buena madre.

Que quede claro, tiro los esquejes de la planta que no me gusta como va floreciendo, pero no mato la planta, que algo dará! A no ser que se muestre hermafrodita, que entonces si que iría fuera.

Una vez que los esquejes ya han enraizado y empiezan a crecer es muy recomendable maltratar a conciencia a uno de los dos esquejes que tengamos de cada planta. Para esto, los pondremos en otro espacio de cultivo con bajo consumo o sodio (tanto da) y les haremos pasar frío, calor, sed, horas de luz sin orden alguno y todo tipo de guarradas. ¿Para qué? para asegurarnos de que la planta no tiene intersexualidad o hermafroditismo oculto que luego nos podría hacer flores macho y fastidiar la cosecha. Una buena madre no puede hacer flores macho prácticamente bajo ninguna circunstancia de lo contrario nos la jugaríamos en cada cultivo.

Una vez cosechadas las madres llega la hora de catarlas y quedarnos con una o un par, las que nos gusten más por producción, sabor, potencia o lo que sea. Los esquejes de estas plantas seleccionadas serán ahora nuestras madres. Los mantendremos siempre a 18 horas para que vayan creciendo y podamos sacarles esquejes.

Para mantener una madre durante años es necesario sustituir cada cierto tiempo la planta por un esqueje tierno que será la nueva planta-madre. Las plantas viejas dan más problemas, los tallos se vuelven muy leñosos y cada vez cuesta más sacarles esquejes y que estos enraícen.

A diferencia de lo que muchos piensan, un esqueje es un clon exacto de la madre y no pierde ninguna propiedad o característica con respecto a ella. Así es como nosotros hemos podido seleccionar y mantener nuestras genéticas preferidas durante muchísimo tiempo.

Un saludo y hasta la próxima!

tierramadre.es